5 de noviembre de 2009

El Mundo tiene Dueño



Para mi los tres primeros capítulos del génesis son toda una mina de oro de enseñanzas, hoy les quiero compartir una reflexión que hice hace unos días de esas que hacen que se me enchine la piel.

Todo viene del hecho del significado de el “poner nombre”, en el mundo de medio oriente poner nombre significa “poseer”, o “tener poder sobre”, por eso los Judíos no pronuncian el nombre de Dios. Así que quien le da nombre a algo es su dueño y su señor. Desde esta idea me di cuenta de que al crear las cosas Dios no le da nombre a todas las cosas que crea solo a algunas que tienen un simbolismo especial: Yahvé solo nombra al firmamento, a la Tierra y al Mar, explico su significado.

El segundo día crea separa las aguas: “E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.” (Gn. 1,7-8) En el mundo oriental el firmamento no es simplemente un lugar físico sino que engloba todas las realidades invisibles y sobrenaturales, es decir, toda la esfera divina: ángeles, seres celestiales y Dios mismo.

El tercer día Dios separa el mar de la tierra y les da nombre: “Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue. Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día tercero”. (Gn. 1,9-10.13) La tierra significa la naturaleza y todos sus fenómenos: el viento, terremotos, lluvia, el día y la noche, etc. El mar para los antiguos, por el miedo y peligro que inspiraba tenía el significado de todas las fuerzas ocultas y malignas (demonios, bestias míticas, la magia negra).

Sin embargo Dios no le da nombre a las plantas y animales, solo las bendice para que sean fecundos y se multipliquen. Tampoco hay un momento preciso donde le de nombre al hombre. Dios le da al hombre la misión de nombrar a los animales y las plantas: “Y Yahvé Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera” (Gn. 2,19)

Todo esto en conjunto significa que el Hombre es Señor de los demás seres de la creación y de sus frutos. Por lo tanto el resto de la creación solo tiene sentido por la presencia del hombre. En cuanto al hombre, Dios no le da nombre en un momento preciso porque al ser imagen suya es libre y no debe ser dominado por la fuerza porque comparte la dignidad de Dios.

Sin embargo al darle Dios nombre al firmamento, la Tierra y el Mar, quiere decir que sólo el tiene poder sobre la esfera sobrenatural, sobre las fuerzas de la naturaleza y sobre las fuerzas demoníacas y el hombre no tiene poder sobre estas tres realidades.

Así que los humanos al ser señores de la creación podemos servirnos de ella y disfrutarla, pero al mismo tiempo cuidarla, pues la manera de Dios de ser señor es proteger y el hombre es imagen de Dios. pero el hombre, no debe tratar de cruzar sus límites (firmamento, tierra y mar) pues no se le ha dado a el la misión de “darles nombre” sin embargo esto no significa que estemos por debajo de ellos porque somos hijos de aquel que les ha dado nombre a ellos. Y el Padre desea que sus siervos sirvan también a sus Hijos.

1 comentario:

  1. Mi estimado Álvaro.

    Nuevamente muchas gracias por compartirnos tu fe. Sin duda hoy hemos de predicar y entender nosotros mismos que el Dueño de todo no es el hombre, es solo un administrador, que aparentemente está siendo un administrador corrupto, como veíamos en el evangelio del XXX domingo ordinario, que si su Señor lo enjuicia puede incluso echarlos de sus poseciones.

    Ánimo en todo. Un abrazo.

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