“Cuando los soldados hubieron
crucificado a Jesús, tomaron su ropa y la dividieron en cuatro partes, una para
cada soldado; aparte la túnica. Era una túnica sin costuras, tejida de arriba
abajo, de una pieza. Así que se dijeron: ---No la rasguemos; vamos a sortearla,
para ver a quién le toca. Así se cumplió lo escrito: Se repartieron mis vestidos
y se sortearon mi túnica. Es lo que hicieron los soldados. Jn. 19,23-24
Hay
tres elementos sumamente interesantes para recalcar: El Manto, La Túnica
inconsútil, los soldados y la Cruz. El
manto en el mundo antiguo significa la doctrina o la enseñanza de un
maestro, así cuando Eliseo recibe el manto de Elías significa que continuará
sus enseñanzas. De hecho cuando un maestro cubría con su manto a un alumno
significaba que había recibido toda su
enseñanza o palabra y estaba listo para ser el mismo maestro. La Túnica Inconsútil era una vestidura
reservada a los sumos sacerdotes significaba la pureza de una verdad de Dios
que no tiene remiendos ni dobleces, es Una. Sólo sacerdotes podían usarlas, no
eran valiosas por lo monetario, sino porque hacerlas tomaba mucho tiempo y
dedicación. En este caso es también un signo del sacerdocio de Cristo. Los Soldados, por ahora solo indico el
significado de la palabra, el que recibe sueldo o paga. La Cruz, toda la escena se da en torno al crucificado y el texto
hace énfasis que Jesús ya estaba en la cruz cuando la escena ocurre, también
tomará esto su sentido.
¿Cómo
se combinan estos elementos? Muy simple, tenemos actualmente una epidemia de
“iglesias verdaderas” y de “evangelios completos” y de hombres o grupos que se
proclaman “legítimos” herederos de la enseñanza de Jesús y de la salvación (nomas en mexico 6,500
grupitos de esos). En todas estas “Iglesias” me pareciera ver de nuevo a
los soldados peleándose por los pedazos del manto (palabra) de Jesús y digo
bien soldados porque negaran todo lo que puedan de la doctrina, sacerdocio,
eucaristía, María, crucifixión, bendición, confesión, infierno pero no he
conocido una sola que rechace el Diezmo jajajaja, así que la expresión soldado
(a sueldo) cuadra bastantante bien.
Cada
“iglesia” se arroja furtivamente sobre alguna parte de la enseñanza de cristo y
la presenta como si fuera el manto completo, arrancan a pedazos la parte que es
fácil de vivir sin compromisos y la presumen como muestra de que son los
herederos “legítimos” del todo. Y así ¿no gusta el perdón de los pecados?, lo
arrancamos del manto, fácil; eso del cargar la cruz y morir como que asusta,
arranquemos ese pedazo también santo remedio y eso de “dichosa tú María”, pues también,
no sea que se hagan católicos; y el “hagan esto en memoria mía”, ¡una raya más
al tigre! Fuera también; ¿y el sueldo? Nuncamente jajaja, ese pedazo les ha
tocado a todas.
En
lo otro que tanto se parecen a los soldados es en ese rechazo e ignorancia
hacia el crucificado, vueltos a la repartición de sus trozos de enseñanza
ignoran totalmente al que está en la cruz, que es el que salva y no su manto
por sí mismo. Y así los hay desde los unos que niegan hasta la existencia de la
cruz misma, hasta otros que desconociendo la escritura hacen un divorcio entre
Jesús y la Cruz, esa misma que hay que tomar para ser discípulos, pobres
aquellos que diciéndose cristianos no saben aceptar ni valorar la cruz.
El
Manto, decía, es signo del sacerdocio de Cristo y como vemos ninguno de los
soldados se ha atrevido a adjudicárselo, están conscientes en el fondo de lo
que son, mercenarios a sueldo y no puente-entre-Dios-y-los-hombres
(definición simple del sacerdocio). Por eso lo tiran a suertes, porque
nadie de ellos puede poseerlo, ni lo poseerá jamás. Por eso siempre a esas
“Iglesias” les acompañará el odio al sacerdocio, porque saben que es la
herencia más grande que Jesús dejó en la tierra y jamás podrán poseerla y la
salvación que ofrezcan al mundo nunca
será sólida, segura sino “a la suerte” como lo hacen los soldados.
Solo
podrán ofrecer un pedazo de la túnica raída de una biblia leída a medias y
nunca la belleza del manto inconsútil de la verdad plena de la Iglesia
transmitida en el sacerdocio por medio de los apóstoles. El manto inconsútil
podrá ensuciarse a veces, pero nunca se descoserá, porque no está unido por
palabras humanas, sino por el que es Todo Uno y es la Palabra. Los que se
aferran al manto seguirán rasgándolo y rasgándolo hasta que se queden cada vez
con menos, dividiéndose y dividiéndose porque rechazaron al que es Uno con su
Iglesia.
Hermanos,
hemos nacido católicos, poseemos la belleza de ese manto sin costuras del
sacerdocio que sólo le pertenece a la Iglesia, no lo vendan ni lo cambien por
un pedazo raído del manto que el día de mañana seguirá dividiéndose hasta que
quede en nada. Quienes sólo han conocido un pedazo del manto, no titubeen,
déjenlo ir y atrévanse a conocer la belleza que encierra la verdad de la Iglesia
que en Cristo es una sola cosa. †
Algo para reflexionar muy interesante
ResponderEliminarUna muy buena cronica
ResponderEliminarSaludos desde Argentina
ResponderEliminarQué horrible , se sortearon las pertenencias de Jesús. Prácticamente un robo, porque Jesús era inconsciente de este suceso, el hubiera querido que le entreguen SUS PERTENENCIAS A SU MADRE. Y NO SER LA BURLA DE SUS ENEMIGOS.
ResponderEliminarME IMAGINO QUE EN ESE TIEMPO DIOS HABRA CASTIGADO A ESOS SOLDADOS, PORQIR LA JUSTICIA DIVININA SIEMPRE ALCANZA A LAS PERSONAS.