
Volteo para atrás
y miro que ha sido un año hermoso, lleno de satisfacciones y de momentos
espiritualmente bellos y también humanamente divertidos. Desde ver rostros
nuevos en la comunidad ya son rostros viejos jajaja hasta satisfacer una de mis
curiosidades evangélicas: vivir la procesión de domingo de ramos sobre una
pobre mula.