16 de abril de 2015

Guadalupe Thug Life: La Escuela del Vicio


       Críticas al programa de la Rosa de Guadalupe capítulo a capítulo creo que ya existen de sobra; de lo poco católico o fiel a la doctrina de la Iglesia que es deben de abundar también. Una experiencia de la semana pasada me hizo ver un matiz distinto y más grave de este programa “educativo”.

Sentándome a platicar con niños no sé cómo la plática nos llevó hasta la “rosa de Guadalupe” y los niños me preguntaron qué pensaba del programa. Les dije que lo veía muy a lo largo si coincidía en que comía en casa de alguien que lo viera, que me parecía una espiritualidad muy mágica donde todo se resolvía sin conversión ni esfuerzo. Concluí con que no tenía mucha enseñanza (muy en mi papel yo jajaja).

Me calla un niño en medio de la última frase y me dice — ¿Cómo que no enseña cosas? Te enseña como drogarte con medicina para la tos, con Resistol, como entrar a páginas prohibidas, como cortarte a como… etc., etc., etc. —. Cuando el niño terminó la lista tuve que reconocer el punto, no me lo dijo con la malicia del que lo hace, sino con la espontaneidad del que graba todo en la memoria como algo natural por salir en la tele y junto a la Virgen.

1.  Escuela de vicios

De lo que él me dijo brota a mi parecer el más grave de los venenos espirituales que acompañan a entre programa; es una escuela de vicios: dedica mucho detalle a como internarse a los vicios o a los peligros de la sexualidad mal vivida. Te da las instrucciones de cada paso de bajada a un infierno en vida; Y luego te hace creer que una vez entrado a ese infierno basta que llueva una rosa del cielo para que el mundo se arregle.

También el vencer un vicio, una manía, un peligro, una desviación en la sexualidad tienen un proceso, un esfuerzo, tienen sus renuncias y eso jamás lo presenta un solo capítulo de la rosa de Guadalupe. Dios interviene, es verdad, mu madre es intercesora también, pero no trabajan sin la conversión de corazón.

Pudiera ser algo rescatable, si así como es minuciosa en presentar como caer en el mal, también fuera minuciosa en las herramientas espirituales y humanas para salir de él, no en una rosa que todo lo resuelve a pesar de nosotros.

2.  Guadalupana no-cristiana

La segunda cosa a la Virgen está totalmente de su contexto cristiano, Jamás se asocia ni por error a la figura de Jesús, si hijo y fuente de su poder, ni a la Iglesia, de la que también es madre y primera creyente. Jamás he visto que en algún programa lleve a alguien a acercarse a Jesús, a la Iglesia o a sacramento alguno, algo raro en la madre de Jesús y la Iglesia.

3.  Falsos finales felices

Todos los capítulos terminan en un final feliz donde mágicamente la rosa resolvió todo, (e implícitamente), nunca volverá a pasar nada malo, ni habrá tristeza porque total, siempre puede materializarse otra rosa para resolverlo todo.

La cercanía a Dios no nos exenta de tribulaciones, nos fortalece para ellas y Dios no busca “finales felices” en la tierra, el verdadero “final feliz” es formar parte de su banquete eterno

Conclusión

Resalto de nuevo el primer punto, la gravedad de que un programa “educativo” y que sale precisamente a la hora en que los niños salen de la escuela o están comiendo; se preocupe tanto por detallar la manera de adentrarse a cada mal o peligro que presenta. Si pueden evitar gastar tiempo y memoria en ver algo así se los aconsejo, si no pueden evitarlo, formen el criterio de los menores que vean esto. Quienes tienen la autoridad para exigir que este programa no use la imagen de Nuestra Madre para algo tan deplorable, si lo hiciera haría un gran bien a México.


Por último, convencernos de que Dios ni por medio de María trabaja mágicamente, siempre requiere de la conversión y del esfuerzo para salir del mal camino. Para el hijo pródigo regresar al padre requirió arrepentirse de su vida y dar cada paso que lo alejó en dirección contraria. Lo mismo para nosotros; Dios interviene en nuestra vida, pero requiere que demos en su dirección los pasos que nos alejaron de Él.  †

17 de marzo de 2015

Construyendo el Paraíso

        Hoy se cumplen 4 años de mi ordenación Sacerdotal y de verdad que sobran motivos para darle gracias a Dios. En lo poco que va del día la gente que me ha llamado para felicitarme me ha preguntado cómo me siento. El sentimiento es complicado de describir, aunque la alegría y la gratitud sean parte infaltable de él.

Podría decir que si miro los 4 años en conjunto se me han pasado volando, como un simple instante; pero si miro los 4 años de experiencias, de personas, de bendiciones, de aventuras, de proyectos; sumo y me salen de más las cuentas, los 4 años parecieran 40 por no decir toda una vida. Me recuerda a la definición de eternidad de la teología: “la eternidad es la posesión total, simultánea y completa de la vida interminable”. Pudiera decir que el sacerdocio permitido poder tener probaditas, ya desde la tierra de la vida eterna. Pero bueno, ya me puse teológico y sentimental jajajajajaja.

¿De que le doy gracias a Dios en este aniversario?

Primero de que me cumplió (eso si siempre a su modo) don suplicas que le hice hace unos meses; a veces olvido que todas las bendiciones tienen forma de cruz, pero precisamente por esas cruces sé que me concedió exactamente lo que pedí. Prometo que algún día daré detalles de los regalos que pedí.

Segundo, hace unos meses me despedía de un paraíso que, como el original, otros construyeron y yo disfruté. Admiré y amé a los sacerdotes que los construyeron y ahora el señor me envía a otro Paraíso, que como el que nos espera al morir, debemos ir construyendo nosotros mismos con la ayuda del Señor.

Me gusta mi comunidad, le tengo cariño, es hermosa, pero he visto lo Hermosa que puede llegar a ser y espero que Dios me dé la sabiduría para lograrlo a su modo y en su tiempo. Dice Chesterton que “Dios es paciente porque es eterno”, le pido a mi comunidad que nos tengan paciencia porque también nos gustaría construir algo eterno en ellos.


Por último les pido oración por mí y por mi bicicleta; por mí para que el señor me permita servirlo con alegría y para que no me quede sólo esperando almas. Por mi bicicleta porque es la que tiene que soportar el peso de llevarme por la comunidad y no se quien lleva la cruz más pesada si yo o la bicicleta jajajaja. ¡¡Gracias a todos!! †

4 de febrero de 2015

¡Ah que fiestero me salió Diosito!

        Ayer cumplió años de vida el padre Juan (la edad no fue autorizada para revelarse en este medio) y celebramos juntos la misa con la comunidad. Después de la celebración Eucarística hubo una pequeña convivencia con lo que cada persona puso en común de donde agarro la excusa para retomar los artículos.

        Ya estaban las mesas largas con todo para que nos sirviéramos, chilaquiles, sándwiches, frijoles, ensaladas, burritos y flanes, pasteles y gelatinas en abundancia. Acababa de bendecir los alimentos a petición del Padre Juan y me disponía plato en mano a devorar felizmente lo que hubiera en las mesas cuando una persona me jala de la camisa y me dice — Padre, ¿no podrá confesarme? — dejando parte de mi corazón y mi antojo en ese plato jajajajaja me fui a confesar a la persona.  No fue una confesión larga, pero otros se dieron cuenta y se me formó una pequeña cola jajajajaja, bueno que le hacemos, terminé con la fila de penitentes al poco rato con la de la cena.

        No es la primera vez que algo así me sucede, aun habiendo confesado durante la misa, que la gente aprovecha precisamente  la hora de una cena parroquial y precisamente el momento en que tienes delante la mesa de alimentos para pedirte confesión. Podrán decir que es inoportuno, que estoy en toda libertad de decirle que no es el momento que me busque después o que hubiera aprovechado la hora de confesión durante la misa recién terminada. Todas esas cosas respuestas me pasaron alguna vez por la cabeza cuando estaba recién llegado al ejido Nuevo León. Pero la primera vez (y única) que quizá no dije que si de muy buena gana Dios me mandó una de esas cachetadas con guante blanco pero con un yunque dentro que le encantan.

        Creo que era una posada de toda la parroquia y había cena y un programa preparado también y me abordó una persona pidiéndome “un minutito” para confesar; era una persona que yo sabía bien que no brillaba por ser breve al hablar y consideré en decirle que me buscara en otro momento pues de verdad deseaba disfrutar de la convivencia. El Señor (al modo de Él) me recordó en ese momento una frase sabia del evangelio: “Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventainueve justos que no tengan necesidad de conversión” (Lc. 15,7).


         Mirando de reojo a Dios que es muy amante de ser inoportuno jajajaja me fui a confesar ese día, pensando que también ese arrepentimiento en el cielo era pachanga. Creo que Dios se ha tomado algo en serio el recordatorio de ese día pues es rara la fiesta donde no termine confesando a alguna persona a deshora y donde un poco de privacidad lo permita. ¡Ah que fiestero me salió el Señor! que le gusta andar haciendo fiesta a cada rato a costillas de uno. Espero que haya por allí un que otro arrepentido que quiera servirle de excusa para hacer más fiesta.