Antes de que empiecen las fiestas actualizo la vida del ejido;
seguimos preparando la vista del Obispo y he andado haciendo de todo desde
seguir ordenando los espacios del templo hasta plantando y cuidando plantas,
sembré 10 mezquites y tengo otros 12 para sembrar además de las 40 pencas de
nopal que ya planté. Junto con pegado también le puse varas de refuerzo a la
cerca de alambre para hacerla más tupida.
El Curandero
Sí, he andado de curandero en dos sentidos, primero el
espiritual, pues he ungido enfermos últimamente al por mayor, tanto en el
templo como en sus casas. Mi regla se sigue cumpliendo, los que unjo en casa
pasan pronto a mejor vida, los que unjo en el templo se sanan. En el sentido
corporal también he andado de curandero, hace poco más del mes ante la
abundancia de viudas negras inicie un experimento que me habían platicado,
hechas los animales venenosos que encontrara en alcohol de farmacia vivos para
que el alcohol absorba sus propiedades y se volviera antídoto a picaduras
venenosas. Así que en este mes he llenado el frasco con todo animal venenoso
que encuentro, viudas, ciempiés y arañas violinistas que abundan; de hecho
tengo ya un frasco como con 40 arañas dentro. Aclaro, solo he recolectado
viudas en los salones y la oficina, en el templo no, porque sin viudas en el
templo me quedo sin quien eche colecta a la canasta entre semana. Lo
interesante es que ya pude probar mi experimento, ha días vino una señora a la
escuela bíblica con una ronchota de una picadura de animal, le apliqué mi
antídoto y dice que la roncha se le desapareció para la mañana siguiente
jajajaja. Ahora sí Padre y Curandero del ejido jajajajaja, negocio redondo, les
doy la cura y si no surte efecto le damos la unción jajajajaja.
El Renegado

El Bombero
Así es también esta semana me vi en la penosa necesidad
(penosa para el árbol) de realizar la labor heroica más simbólica de los
bomberos, bajar un gato de un árbol, por eso repito, penosa para el árbol. Por
las fiestas patronales estamos rezando diario en procesión por el pueblo el
rosario de aurora a las 5 de la mañana. Uno de mis gatos, Leovigildo, que es un
gato muy devoto decidió acompañarnos en la procesión, cuando me di cuenta el
gato ya llevaba con nosotros 2 cuadras de camino. No pudiendo ya regresarlo
quizá agarrarlo para que no se cansara y el gato corrió a un cerco donde había
perros. Le empezaron a ladrar y el gato asustado corrió hacia un solar vacío y
se me perdió de vista, como era el rosario lo dejé y seguimos. Ya a media
mañana regresé al solar a buscarlo; luego de un rato de llamarlo oí un maullido
de lo alto y si bastante arriba en un pino salado estaba el pobre gato. El gato
como quiera, está hecho para trepar, piensen en un servidor que allí va para
arriba, con sus algunos kilitos, a bajar al gato (repito otra vez, con pena por
el árbol). Agradezco a Dios que no hubo cámaras cerca que perpetuaran la escena
mía trepando el pino hasta donde estaba el gato y arrancarlo (literalmente) de
la rama y luego bajar con el gato en una mano y cambiando de rama en rama con
la otra balanceando el peso jajajaja. Espero que san francisco sea generoso
conmigo por haber auxiliado a este hijo suyo.
Por
último, el martes pasado vino de visita el padre Gregory King, alias padre
Goyo, un sacerdote americano que estuvo aquí de párroco hace 16 años. Me agrada
su visita porque cuando platicamos siento como si platicara con el abuelo de la
parroquia jajajajaja; además porque cuando saluda a la gente la gente lo sigue
recordando con alegría y le dicen: –padre Goyo, usted me casó– o –usted fue mi
primer confesor–, –con usted recibí la primera comunión y mire, este es mi niño
que ya viene a catecismo–; me gusta ver esas escenas del cariño que queda en la
gente y pienso y espero que en 20 años cuando regrese a mis comunidades me
recuerden con la misma alegría. Hasta aquí porque la me puse sentimental
jejeje. †