“Cuando los soldados hubieron
crucificado a Jesús, tomaron su ropa y la dividieron en cuatro partes, una para
cada soldado; aparte la túnica. Era una túnica sin costuras, tejida de arriba
abajo, de una pieza. Así que se dijeron: ---No la rasguemos; vamos a sortearla,
para ver a quién le toca. Así se cumplió lo escrito: Se repartieron mis vestidos
y se sortearon mi túnica. Es lo que hicieron los soldados. Jn. 19,23-24
Compartiremos la fe, no desde un escritorio sino desde la vida cotidiana... Defenderemos la verdad de la Iglesia, no con la rigidez del inquisidor sino con la gracia del acróbata... explicaremos la teología, no con la eminencia del erudito sino con la espontaneidad del genio... todos son bienvenidos, todos menos la amargura, nuestro santo patrón es el sentido del humor, quien no le rinda homenaje de media vuelta y siga su camino.
8 de abril de 2013
El Manto, la Túnica y la pelea por las sobras de Jesús
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