29 de septiembre de 2017

Guajoloteras Angelicales

        Hoy celebramos a los 3 arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, a los que quisiera rendirle un homenaje y pedirles protección. Especialmente (es triste pero cierto, en este mundo hay palancas) a San Miguel, que es el patrono de mi ciudad natal, Culiacán, Sinaloa, a quien me siento unido por ser de su ciudad y por ser algo bélico.

       Traigo a colación a los Generales de Dios, no sólo como algo piadoso, creo que la manera en la que actuaron cuando fueron enviados, (o serán) nos sirve de ejemplo o advertencia a nuestra manera de proceder como “generación de creyentes” delante de los ideales del mundo.

       De hecho, creo que no sólo son un ejemplo, son una cachetada guajolotera (sin detrimento de sus alas de ángel) para ciertas prácticas donde nos hemos vuelto “fríos”.


Guajolotera N°1:
San Miguel Arcángel (Ap 12, 7-9; Dn 7, 11-12)

       San Miguel, ¿Quién cómo Dios?, el arcángel que confronta, que no deja que el Dragón prevalezca, interpela a los que nos decimos creyentes del evangelio pero pactamos con el mal, somos tolerantes a toda burla, a toda idolatría, a todo acto público de desprecio a lo católico por parte del mundo en aras de la “tolerancia” de la “inclusión” y falsos dogmas similares.

Hay males que tienen que confrontarse, no tolerarse. Hay estructuras de mal a las que hay que quitarles el dominio no “pactar” o “dialogar” con ellas. Hay modos de vivir que son pecaminosos y no pueden aceptarse como “modos de vida cristianos”.

¿Quién como Dios? Su nombre nos debiera resonar mucho últimamente. “todas las religiones llevan igual a Dios” ¿Quién como la Iglesia de Cristo?, “todas las ideologías tienen algo de bueno” ¿Quién como el evangelio de Cristo?, “Dios está en todos lados” ¿Dónde cómo en la Eucaristía y en la Santa Misa?, “Dios salva de muchas maneras” ¿Dónde mejor que en los Sacramentos?, “todos los hombres son hijos de Dios” ¿Quién como los Bautizados en su Iglesia?.

Es verdad estas afirmaciones chocan de frente con tantas del mundo; igualito como San Miguel va a chocar de frente con el Dragón.


Guajolotera N°2
San Gabriel Arcángel (Lc. 1, 5-25; Lc. 1, 26-43)

       Gabriel fue el que anunció ambos nacimientos, el de Juan el Bautista y el de Jesús, el Mesías. Los llama “grande a los ojos del Señor” y “Santo que será llamado Hijo de Dios”. Cuando María visita a su prima santa Isabel, el “Niño” salta de gozo es su seno porque, la madre de “Su Señor” vino a verla.

       Sólo hay un pequeñísimo detalle que nos “cachetea” aquí, el “niño” que salta y el “Señor” son Fetos. Con que claridad nos interpela este arcángel cuando país tras país occidental celebramos el asesinato de fetos, de seres humanos que ya desde el vientre son llamados “grandes” e “Hijos de Dios” como una victoria de la “libertad”. Y que el hombre, cada vez más mundano y ciego sólo llama “cúmulo de células” “producto” por no decir “equivocación” a lo que Dios llamo “grande y santo” por boca del arcángel.


Guajolotera N°3
San Rafael Arcángel (Tob 8, 4-5; Tob Cap. 5-12)

Rafael fue el que acompañó a Tobías en el peligroso viaje a tomar a Sara por esposa, a la que un demonio le había matado siete esposos la noche de bodas. Pues siendo hija de Israel la había casado con paganos; Tobías sigue los consejos del arcángel al unirse con su mujer y sus palabras no dejan de hacernos pensar: “pues somos hijos de santos y no podemos unirnos a manera de los gentiles que no conocen a Dios” Tob 8,5.

Todo este relato de las bodas de Tobías y Sara resulta en otra cachetada tronadora a una generación de católicos que “coquetea” con el divorcio y la facilidad de la “nulidad matrimonial”, comunión de “divorciados vueltos a casar” y con “diluir” el concepto de familia para que cualquier cosa pueda serlo.

La Iglesia no puede hacer la institución del matrimonio a Imagen del matrimonio “civil” de los paganos, somos Hijos del “Santo” y su “Divina Esposa” y el matrimonio de los creyentes no puede ser menos que Imagen de esa divina alianza de Cristo y la Iglesia.

El otro matiz de esta cachetada es el de la Unión Esponsal del alma con Cristo al comulgar, si la unión carnal de dos esposos hecha al modo de los paganos traía la muerte del conyugue, ¿Qué otra cosa sino muerte puede traer al alma el recibir la comunión sin arrepentirse del pecado?. ¿Cuántos “católicos” se unen a su Señor como los paganos, sin confesión, sólo porque les nació?. Cristo pagó el precio de nuestra ofensa al Padre, el pecado, no podemos acercarnos a él sacando de la basura y vistiendo de nuevo la ofensa que él había pagado al Padre.


Suplica

Santos Miguel, Gabriel y Rafael, rueguen por nuestra Iglesia para que siga su ejemplo. Con amor de Hermanos, con el ejemplo de sus acciones, dennos sus cachetadas guajoloteras de ángel para que la Iglesia despierte de su obsesión de querer parecerse al mundo y que recuerde que al único que debe parecerse es al que “No Fue Recibido por el Mundo” (Jn 3,19).†

27 de marzo de 2017

Pleitos de Cantina

       Entre todos los bajos fondos y arrabales que de vez en cuando recorro (seguramente) uno de los más divertidos es el mundo de los borrachos. Tengo un borracho de cabecera (que es vecino) que de cuando en cuando junto con sus amigos de tomada me es fuente de mucha sabiduría e ideas interesantes. Cosa divertida e interesante (antes de que algunos se rasguen las vestiduras) es que  este querido y beodo vecino y amigo tiene una “regla de oro” muy estricta cuando me invita a sus pachangas: “al cura se le respeta”, al que me hable majadero o faltando al respeto se va de la fiesta jajajaja, lo más interesante es que si la cumplió una vez, y no ha sido necesario cumplirla de nuevo.

 Volviendo al hilo principal, surgen de filosofar con borrachos ideas interesantes y “verdaderas”. En uno de esos pleitos cantineros que me estaba echando con uno de los Invitados que ya no hablaba ni muy quedito ni respetuoso, saltó una de las excusas de siempre: “Yo no voy a la Iglesia porque no soy como los Hipócritas que nomás van cuando tienen problemas”. He escuchado la excusa mil veces pero, soló acompañado de briagos podía llegar a la respuesta indicada; me dejó pensando y luego di mi respuesta:

­—Déjeme preguntarle algo— dije, — ¿El que va al médico cuando la enfermedad lo está matando de dolor es hipócrita?­ No lo es—, continué —Es muy irresponsable quizá, pero hipócrita para nada; más bien es muy honesto pues ante un dolor insoportable reconoce que necesita del médico para curarse­—, —Hipócrita sería aquel que aunque se lo esté llevando la tiznada de dolor por orgulloso ni va al médico ni reconoce que está enfermo—.

Habiendo iluminado el ejemplo le dije: de la misma manera, esa gente que usted califica de hipócrita por ir a la Iglesia sólo cuando tiene problemas, realmente no lo es; podrá calificarlos de descuidados, de irresponsables o hasta atarantados, pero son HONESTOS. Discúlpeme por adelantado; HIPOCRITAS, los que como usted, ni llevándoselos la tiznada o llenos de problemas se acercan a Dios; que sabrá él como traigan la conciencia y ni así les da poquito miedo o vergüenza delante de Dios. Prefiero a esa gente que usted califica de hipócrita porque ya habiendo acercado, por lo que sea, la puedo aconsejar de ya no alejare de Dios; pero a quien ni teniendo problemas se acerca, dice el refrán “el que por su gusto es buey hasta la coyunta lame”.

Acto seguido, todos los otros borrachos soltaron la risa y le decían, ¡ándale ca**on, te dejó callado el cura! Jajajajaja y me daban palmadas jajaja, el alegador se quedó muy tranquilito y como en el evangelio nadie hizo más preguntas y yo con mi vaso de agua mineral rompí la tensión gritando “¡Salud!” jajajaja.


Pleito cantinero aparte, agradezco a este Señor, porque la respuesta que en me ayudo a pensar no se la doy sólo a él sino a todos los que consideran hipócritas a los que buscan a Dios en los problemas. Tiene más posibilidad de salvarse un imprudente honesto que busca a Dios por un problema, que un orgulloso hipócrita que no reconoce que sólo Dios puede darle solución y paz a sus problemas. Hasta pronto. †

23 de marzo de 2017

¡Ven, Bendito de mi Padre!

Ayer 22 de Marzo falleció en Culiacán mi Párroco de toda la vida, el P. Agustín, con 68 años de sacerdote por delante; no me fue posible asistir a sus funerales, pero quiero rendirle homenaje y honra a su vida y a su gloria con un artículo.  Aunque a decir verdad no me creo capaz de hacerle honor de manera completa.

Si pudiera resumir en una parábola lo que la vida sacerdotal del Padre Agustín representa para mí sería en la parábola de la levadura y la masa: “Jesús les contó otra parábola: «Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: la levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa fermenta.»” (Mt 13,33). Para mí la vida del Padre ha sigo la encarnación de esta parábola; un sacerdote sencillo, “desapercibido”, de “puros sacramentos”. Pero que, en lo oculto, sin ruidos ha hecho fermentar toda la masa.

Para sorpresa de los que vivimos un ministerio sacerdotal lleno de activismo y lleno de proyectos, planes y reuniones, él logró un ministerio fecundo con poco de estas cosas. No lo recuerdo como un sacerdote de reuniones, de agenda, de plan diocesano de pastoral, de muchos grupos parroquiales. Era lo que algunas llamas negativamente “sacramentalista”, sin embargo este “sacramentalista” siempre tenía misas con gente, filas largas en el confesionario y para comulgar; siempre recuerdo que haya habido actividad de grupos juveniles.

Nunca lo vi haciendo grandes actividades de recaudación y sin embargo lo material nunca faltó (de hecho curiosamente lo material faltó hasta que faltó la confesión)  y como cereza del pastel de su tiempo de ministerio en la Parroquia surgimos 3 vocaciones sacerdotales (nos falta uno que seguimos esperando con cariño). Para mí como sacerdote es un gran ejemplo y lección de “buscar primero el reino de Dios” pues sólo le conocí dos grandes actividades pastorales, Sacramentos (sobretodo confesión y Unción) y Oración. Gracias por recordarme que no hace falta reinventar el hilo negro pastoral.

¿Cuál es el primer recuerdo que tengo del Padre Agustín desde que tengo memoria de él en la comunidad de Santa Rosa de Lima? Al Padre siempre sentado media hora antes de misa con la estola puesta y con cola para las confesiones y terminada la misa ponerse la estola para seguir confesando. La Segunda cosa que puedo recordar de él desde niño es que el templo SIEMPRE estaba abierto y siempre salía cunado le tocabas la reja de la casa.

Que cosas puedo recordar y celebrar de él, Un Sacerdote siempre dispuesto a una confesión (de hecho el inicio de mi conversión pasa por una confesión, muy a deshora con él), Un sacerdote siempre disponible para ver enfermos, para salir cunado le tocaban la puerta, que siempre tenía la puerta de la Iglesia abierta, que siempre tenía espacio para una intención más, que nunca las cobraba (y nunca faltaba!). Un Hombre de vida sencilla, sin lujos, sin excesos, con una claridad hermosa para corregirme cuando fue necesario y para enamorarme del ministerio. Su casa la recuerdo como una casa de todos, donde podía entrar una semana después, o 5 años después y ser recibido con el mismo cariño como si me hubiera visto hace media hora.

Le recuerdo muchos consejos, de palabra, como sacerdote (en vida muchos más): “la puntualidad en la misa es una regla de oro, nunca empieces tarde”; respecto a guiar: “el termómetro de una comunidad son las comuniones”; respecto a lo material “nunca andes pidiendo, nunca andes rechazando”; “ten siempre abierto el templo para que si no los puedes atender tú, los atienda el Señor”. Y uno de los que más le agradezco en unas vacaciones de seminario “te sentí frio, no te apagues”.


Me da muchísimo gusto que parta por fin a la casa del Padre, a celebrar el banquete eterno. Sólo pude hallar una foto con usted, donde estamos celebrando misa juntos como sacerdotes, espero un día podamos repetir esa foto en la vida eterna. Le pido que como broto nacido de su vocación interceda por mi alma y por mi comunidad. Me deja un gran recuerdo, un gran ejemplo y unos zapatotes para llenar. Hasta pronto, vaya a disfrutar de la gloria que merece una vida fecunda como la suya y permítame poder algún día alcanzarlo dignamente con un ministerio tan fecundo como el suyo. P. Agustín, ruegue por nosotros. †

18 de marzo de 2017

Seis y contando

Quiero dar gracias a Dios y a todos los que les alegra mi ministerio sacerdotal por estos seis años de ministerio sacerdotal. El quinto aniversario no escribí nada acerca de mi aniversario, creo, como que según la costumbre que ya es habitual en mí, me lo he comido.

Quiero, una y otra y otra y otra vez dar gracias a Dios por todas las grandezas (y caprichos) que me ha concedido a lo largo de mi vida sacerdotal. Súplicas que Dios me ha concedido a manos llenas: le pedí poder vivir intensamente las obras de misericordia y en el apostolado con los migrantes me ha permitido hacerlo a manos llenas, muy por encima de lo que humanamente hubiera jamás imaginado. Dios no ha permitido que se me escape una sola de las catorce, eso sólo basta para estarle profundamente agradecido y en deuda. La segunda (parece rara pero la necesitaba) era convencerme de que existía la maldad profunda en algunos corazones, esa maldad de hueso colorado, rancia y consagrada al enemigo; “desgraciadamente” también esta suplica me la ha concedido, y perfectamente convencido de que existen corazones malvados me siento obligado a luchar por acercar a otros al bien, por convertirme constantemente, me ha hecho consiente de que es Caridad profundad ante todas deshierbar los corazones de lo que puede crecer en veneno profundo. En simple, el convencerme de la seriedad de los malvados me ha hecho tomarme más en serio el sembrar la bondad y la conversión.

Caprichos que le agradezco profundamente: primero, le pedí en una de mis (inusuales) arranques de locura que quería una experiencia  en un campo de refugiados, por ejemplo, en africa; quería vivir de primera mano una de esas “perifecias existenciales” de las que habla el papa. Toma!! Dos meses después empiezan a llegar haitianos a Mexicali y, en la bola por la pastoral de migrantes, me tocó atender a los refugiados. Una experiencia muy hermosa y muy exigente; Dios me permitió usar en estos meses la seriedad que había ahorrado toda la vida jajajajajaja.

El segundo capricho, fue el pedirle tener un ejemplar de una de las biblias más escasas y hermosas que hay en español, una traducción de Juan Strubinger, en general ya se considera aun como simple libro, ejemplar de coleccionista. Meses despues la encontré (mas bien ella me encontró a mi) en nogales, cayo sola en mis manos en un taller de migrantes sin saber que era esa biblia y al leerla sentí que era distinta; para mi sorpresa al ver las primeras páginas descubrí el tesoro que había caído en mis manos. La pedí “regalada” o que le pusieran “precio”, la hermana que me la vendió le puso el precio más caro y hermoso que jamás podré pagar (otro día cuento esa historia). La he apodado, no sin verdad “la biblia más cara del mundo” y el Cobrador de la deuda se ha encargado de que no deje de abonarle. Agradezco a Dios por ese tesoro que ha sido esa biblia para mi vida y con gusto le sigo pagando el precio que me puso la hermana.

El último regalo que Dios me ha hecho este año es el permiso del Cardenal Sarah para celebrar misa “ad orientem” (de espaldas al pueblo). Lo inicié por curiosidad, pero esa misa me enganchó y me enamoró, la celebro todos los martes. Me ha enamorado más de la eucaristía y del misterio sobrenatural de la liturgia; verdaderamente su cadencia inicia de mi indignidad humana y termina en la grandeza divina de Jesús y su Iglesia.

Ayer mi comunidad me festejó, mi mamá me acompañó también, Dios me regaló, como en toda pachanga, pecadores arrepentidos que me pidieron confesión a media fiesta y que con gusto perdoné. Me hizo descubrir que necesitaba pedirle un capricho más que es necesario para seguir construyendo su reino. A su tiempo se los compartiré.


Cuál es el resumen de este año, Dios me ha hecho sentir pequeño, indigno como nunca; pero a la vez me ha hecho sentir lo “en serio” que me toma y eso me llena de gratitud y de temor. Creo que Dios me pedirá que siga tomándome a la ligera muchas cosas y que “ahorre seriedad” porque de verdad habrá “pequeñas” cosas en las que necesitará toda la seriedad de la que sea capaz y si Dios quiere toda la cruz de que sea capaz. Hasta pronto. †

1 de marzo de 2017

¡Hay que Bautizar a la Muerte!


¡Lo digo en verdad! Necesitamos bautizar de nuevo a La muerte que anda un poco desubicada y se le olvidó su lugar en el mundo y en la Iglesia. Hace tiempo la Muerte Corporal era también fiel y devota feligrés de la Iglesia católica, tan devota que San Francisco de Asís mismo la alaba. La Muerte, tenía un lugar propio en la vida de la iglesia para ella que le daba todo el valor y respeto que merecía. ¿Cuál era ese lugar privilegiado de la Muerte? A los pies de Cristo Resucitado, derrotada y con sus alas y guadaña rotas por tierra.

Pero llegamos la generación de creyentes de Juguetito, “made in china” que a la primera nos rompemos, que todo nos asusta y nos puede, que sólo nos gusta lo bonito y dulzón y nos incomoda lo feo. Y algún innovador entre la bola (seguramente de cura para arriba) pensó: “se ve muy bonito Jesús resucitado, pero ese esqueleto de abajo lo hace ver muy feo, hay que quitárselo”.




Y tanto miedo nos dio pensar en la muerte que sin darnos cuenta terminamos por no pensar nunca en la resurrección. Quitamos a la muerte para que no “estorbara” la resurrección de cristo; pero ¡oh sorpresa!, resulta que había resurrección precisamente porque hay muerte y negarle a la muerte, su privilegio de estar a los pies de Cristo terminó por negar para los que morimos nuestro privilegio de estar con el que Resucitó.
   
 Y ahora la muerte, corrida de la Iglesia católica, anda loca y desubicada y como no la dejamos estar a los pies de Cristo anda de metiche en todos los periódicos y en todas las colonias y en todas las familias. Y como no la dejamos ser católica e hincarse delante de Dios ahora, hasta ella, como todo orgulloso, ha fundado su propia religión y se autoproclama “Santa” y cuando antes llevó a los hombres a los pies de Cristo ahora los lleva a los pies del Demonio.

Otro, antiguo miembro de la Iglesia es “la Carne”, también con un lugar privilegiado que le arrebatamos. Si han visto crucifijos antiguos estos solían tener al pie de la cruz un cráneo; que al igual que la muerte a los pies de Cristo nos “incomodó” y terminamos por correrlo de la Iglesia.

¿Qué era ese Cráneo a pie del crucificado? Era el cráneo de adán, raíz de la salvación, semilla del árbol de la cruz. Pues la necesidad de ser salvados por Jesús era precisamente por ser sus hijos, por compartir su carne y sus huesos y su pecado. También Jesús compartió como hijo de adán nuestra carne, enferma por la herida original y podíamos ser salvados por él precisamente porque teníamos la misma “Carne”, todos teníamos como raíz el mismo hombre, adán, y como hijos de él todos nos parecíamos en lo mismo, morirnos.

Pero nos dio miedo pensar que somos de “carne”, nos ofendió “nacer con pecado” y corrimos a Adán de la Iglesia con todo y su “Carne”, con su Cráneo y todo recordatorio de que somos “pecadores”. E Igual que la Muerte, la carne anda loca y desubicada y en ver de estar donde debería, al pie de la Cruz, anda por todos lados en las pachangas y en los corridos; la tratamos bastante bien pues la perfumamos, la vestimos de marca, la llevamos a Restaurantes y de Antro y al Casino y le regalamos condones y píldoras del día siguiente; y la dejamos que un día sea hombre y otro día mujer y otro las dos cosas para que no se peleen, pues como es diosa y reina “es su derecho”.

Y terminamos por tratar tan bien a la “carne” que hasta se Cree diosa y se volvió incapaz de ofrecer nada a Jesús pero si capaz de pedirle todo como su sirviente. Y por eso sus devotos no la llevan su propia “carne” ya a la Iglesia a dar gloria a Dios, pero si le piden a “Jesús el sirviente” todo lo necesario para que “Doña Carne” viva glorificada. Y el creyente sin la “Carne” raíz de la salvación, jamás podrá ver el “Fruto” de la vida eterna.

Volviendo al inicio ¡Hay que Bautizar la Carne y la Muerte!: Bauticen su carne y que pase de diosa que todo merece a sirvienta que también tiene que dar a su Señor, que pase de “Fruto para gozar” a raíz del  “Fruto que no se Pudre”. Bauticen a su propia muerte corporal y tráigala de regreso a la Iglesia para que viéndola siempre en el lugar que merece, después lleve nuestros ojos hacia “Aquel que la ha Derrotado”. †

17 de agosto de 2016

Los Placeres de ser una Rata de Parroquia

Ya regresé hace unos días de mis vacaciones, muy disfrutadas por cierto; y uno de los grandes placeres de salir de vacaciones es que como a eso de las 3 semanas uno ya empieza a extrañar su parroquia y empieza a hacerle falta. Regresar a mi comunidad me genera dos placeres que creo que son bastante interesantes de mencionar; pues si quieren hacer que un sacerdote sea feliz en su parroquia (donde ustedes salen ganando) los considero necesarios.

El primer placer es el placer del Fodongo. Es como cuando llegas a tu casa y te pones en fachas con tus chanclas o descalzo y con la ropa cómoda que hace saber que ese día ya nada te hace salir de casa. Regresas a la parroquia me hace sentir esa comodidad, que nada tiene que ver con pereza. La comodidad de estar con tu comunidad de misa diaria y predicarle a corazones de sobra conocidos, la comodidad de celebrar a “tu” ritmo, con los objetos litúrgicos que te son cotidianos y queridos. Ese placer que de que estás en tu casa, no en tu “lugar de apostolado” y estas con tu familia, con tus hijos, con son meros “feligreses”.

El segundo placer es el placer del Guerrero. Es como el de un capitán que se siente seguro de una victoria porque sabe la fuerza que posee en sus soldados. En mis vacaciones siempre te toca atender una que otra eventualidad, ayudar a algún amigo con misas, ver a algún enfermo que se cruzó en mi camino, o alguna caridad en la calle. Sin embargo, en vacaciones siempre me siento “corto” o limitado en cuanto a hacer caridad o apostolado, porque siento que sólo soy “yo”. Como un capitán sin ejército, es menos capaz que con él en la guerra, fuera de mi parroquia me siento menos capaz de todo porque me faltan mis “soldados”.

En Mexicali, en mi parroquia me siento completo porque ante muchas situaciones se quién me puede ayudar, se quién tiene la capacidad para ayudarme en un servicio u otro; se cómo brincarme a los guardias del hospital cuando andan de malas y no me dejan ver enfermos (no sigan mi ejemplo jajajaja), se con que albergue contar si hayo un sin techo o a que dispensario médico ir si hallo un maltrecho; Sé que jóvenes están siempre disponibles si quiero llevar comida o ropa a necesitados. Esa “comodidad” o “seguridad” que separa al que pelea a mano limpia y solo, del que lucha con SUS ARMAS y con sus HERMANOS DE ARMAS es el placer del guerrero.

Estos son los dos placeres siento siempre que regreso a mi parroquia, lo sentí en el Valle y me da muchísimo gusto sentirlo también ya en la Sagrada Familia. Y si quieren hacer feliz a un sacerdote en su comunidad hagan que sienta esos dos placeres y no habrá manera de que vivan en una Parroquia infeliz. Hasta pronto. †

13 de julio de 2016

Carta abierta al P. Jimmy (2da Parte)

         Padre Jimmy, además de lo que te comenté en la primera parte sobre el ministerio sacerdotal tuyo, de los que estamos en el ministerio y los otros hermanos que lo han dejado, el hecho de fundar una iglesia propia merece su propio tema.

¿Cuál es mi impresión sobre TÚ iglesia “católica” divergente? (tratando de ignorar con todas mis fuerzas la idea de que te hayas fusilado el nombre de algún libro de moda; y que no llegue después de ti otro tratando de fundar la “Iglesia católica insurgente” y luego otro con una “iglesia católica leal”)

    La plasmo con una ejemplo que como sacerdote entenderás perfectamente: Notarás en las misas que durante tu ministerio celebraste, que por más vacío que estuviera el templo había gente que siempre estaba en la puerta o recargada en la pared del fondo o viendo la misa desde fuera y que por más que uno dijera hay lugares libres no se movían de la entrada, no se acercaban a tomar asientos disponibles.

Imaginemos que en mi intención de hacer que esa gente se sienta incluida en la celebración tumbo la pared y alargo el templo otros 20 metros para atrás; ¿Esa gente tomará asiento en las nuevas bancas puestas para ellos donde antes había muro? Para nada, con sorpresa tuya esa gente estará recargada en la nueva pared o viendo la misa desde lo que quedó de patio. No dándome por vencido vuelvo a tumbar la pared y la echo otros 50 metros para atrás, ¡oh sorpresa!, los feligreses seguirán en la última nueva fila o en la última nueva pared o en donde haya quedado patio.

Hermano, la gente que vive la fe desde la última banca, es decir, sin compromiso o sin estar verdaderamente convencido, se sentará siempre en la última banca mida el templo 20 metros o 2km de largo; los que cumplen los mandamientos al mínimo o los ven como un obstáculo para vivir la fe los vivirán al mínimo por más exigentes o relajados que lo hagamos; por más cosas que permitas (uniones homosexuales, curas casados, y no sé si algún día vayas a permitir también polígamos, caníbales, zoófilos, etc.), esa gente seguirá en la última banca o viendo desde fuera. La única manera de que se sientan llamados a la Iglesia católica es la de siempre: CONVERSIÓN DE LOS PECADOS, no eliminarlos de la lista.

La última cosilla rápida de ésta idea: No eres original en tu intención, todas las iglesias separadas del norte de Europa hace años que se “abrieron” a todas estas cosas y hoy por hoy todas esas iglesias están en peligro de desaparecer, pues nadie se declara creyente en sus países. Y es por algo muy simple “Si la sal pierde su sabor, ¿Para qué sirve?” (Mt. 5,13); Si la iglesia sabe a mundana, ¿Para qué sirve? Y eso estás construyendo.

Jimmy, El camino que has elegido es contradictorio, me separo de los obispos pero sigo siendo católico, no es verdad aunque lo afirmes mil veces es falso, la prensa te lo aplaudirá no porque sea verdad sino porque les aseguras el negocio. Recuerda se dice que hay noticia, no necesariamente verdad, cuando “hombre muerde a perro” y en nuestros tiempos pareciera también cuando “Iglesia muerde Iglesia”, no te dejes cegar por la fama del momento.

Hermano, ya has dejado el ministerio como sacerdote, pero no renuncies a una vida como miembro de la Iglesia, aunque sea como laico, como esposo y como buen padre de familia, ese camino, aunque nos duela, puede llevarte algún día a la santidad y a la vida eterna.

Con la esperanza de algún día consagrar juntos el pan y el vino. Padre Álvaro Salvador Gutiérrez Félix (HombreLoco)

P.d.: Agradezco a mis hermanos sacerdotes que han dejado el ministerio el valor y amor a la iglesia plasmado en los comentarios que hicieron en redes sociales.