17 de marzo de 2015

Construyendo el Paraíso

        Hoy se cumplen 4 años de mi ordenación Sacerdotal y de verdad que sobran motivos para darle gracias a Dios. En lo poco que va del día la gente que me ha llamado para felicitarme me ha preguntado cómo me siento. El sentimiento es complicado de describir, aunque la alegría y la gratitud sean parte infaltable de él.

Podría decir que si miro los 4 años en conjunto se me han pasado volando, como un simple instante; pero si miro los 4 años de experiencias, de personas, de bendiciones, de aventuras, de proyectos; sumo y me salen de más las cuentas, los 4 años parecieran 40 por no decir toda una vida. Me recuerda a la definición de eternidad de la teología: “la eternidad es la posesión total, simultánea y completa de la vida interminable”. Pudiera decir que el sacerdocio permitido poder tener probaditas, ya desde la tierra de la vida eterna. Pero bueno, ya me puse teológico y sentimental jajajajajaja.

¿De que le doy gracias a Dios en este aniversario?

Primero de que me cumplió (eso si siempre a su modo) don suplicas que le hice hace unos meses; a veces olvido que todas las bendiciones tienen forma de cruz, pero precisamente por esas cruces sé que me concedió exactamente lo que pedí. Prometo que algún día daré detalles de los regalos que pedí.

Segundo, hace unos meses me despedía de un paraíso que, como el original, otros construyeron y yo disfruté. Admiré y amé a los sacerdotes que los construyeron y ahora el señor me envía a otro Paraíso, que como el que nos espera al morir, debemos ir construyendo nosotros mismos con la ayuda del Señor.

Me gusta mi comunidad, le tengo cariño, es hermosa, pero he visto lo Hermosa que puede llegar a ser y espero que Dios me dé la sabiduría para lograrlo a su modo y en su tiempo. Dice Chesterton que “Dios es paciente porque es eterno”, le pido a mi comunidad que nos tengan paciencia porque también nos gustaría construir algo eterno en ellos.


Por último les pido oración por mí y por mi bicicleta; por mí para que el señor me permita servirlo con alegría y para que no me quede sólo esperando almas. Por mi bicicleta porque es la que tiene que soportar el peso de llevarme por la comunidad y no se quien lleva la cruz más pesada si yo o la bicicleta jajajaja. ¡¡Gracias a todos!! †

4 de febrero de 2015

¡Ah que fiestero me salió Diosito!

        Ayer cumplió años de vida el padre Juan (la edad no fue autorizada para revelarse en este medio) y celebramos juntos la misa con la comunidad. Después de la celebración Eucarística hubo una pequeña convivencia con lo que cada persona puso en común de donde agarro la excusa para retomar los artículos.

        Ya estaban las mesas largas con todo para que nos sirviéramos, chilaquiles, sándwiches, frijoles, ensaladas, burritos y flanes, pasteles y gelatinas en abundancia. Acababa de bendecir los alimentos a petición del Padre Juan y me disponía plato en mano a devorar felizmente lo que hubiera en las mesas cuando una persona me jala de la camisa y me dice — Padre, ¿no podrá confesarme? — dejando parte de mi corazón y mi antojo en ese plato jajajajaja me fui a confesar a la persona.  No fue una confesión larga, pero otros se dieron cuenta y se me formó una pequeña cola jajajajaja, bueno que le hacemos, terminé con la fila de penitentes al poco rato con la de la cena.

        No es la primera vez que algo así me sucede, aun habiendo confesado durante la misa, que la gente aprovecha precisamente  la hora de una cena parroquial y precisamente el momento en que tienes delante la mesa de alimentos para pedirte confesión. Podrán decir que es inoportuno, que estoy en toda libertad de decirle que no es el momento que me busque después o que hubiera aprovechado la hora de confesión durante la misa recién terminada. Todas esas cosas respuestas me pasaron alguna vez por la cabeza cuando estaba recién llegado al ejido Nuevo León. Pero la primera vez (y única) que quizá no dije que si de muy buena gana Dios me mandó una de esas cachetadas con guante blanco pero con un yunque dentro que le encantan.

        Creo que era una posada de toda la parroquia y había cena y un programa preparado también y me abordó una persona pidiéndome “un minutito” para confesar; era una persona que yo sabía bien que no brillaba por ser breve al hablar y consideré en decirle que me buscara en otro momento pues de verdad deseaba disfrutar de la convivencia. El Señor (al modo de Él) me recordó en ese momento una frase sabia del evangelio: “Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventainueve justos que no tengan necesidad de conversión” (Lc. 15,7).


         Mirando de reojo a Dios que es muy amante de ser inoportuno jajajaja me fui a confesar ese día, pensando que también ese arrepentimiento en el cielo era pachanga. Creo que Dios se ha tomado algo en serio el recordatorio de ese día pues es rara la fiesta donde no termine confesando a alguna persona a deshora y donde un poco de privacidad lo permita. ¡Ah que fiestero me salió el Señor! que le gusta andar haciendo fiesta a cada rato a costillas de uno. Espero que haya por allí un que otro arrepentido que quiera servirle de excusa para hacer más fiesta. †

25 de diciembre de 2014

Jesús ¿Es Visita o es Huésped?

        Hoy ha nacido el Mesías y todas las ciudades, todas las casas se visten de Luces; desde las Iglesias hasta los televisores se nos invita a vivir este tiempo de navidad. Algunos nos invitan, muy cristianamente a que el Mesías nazca en nosotros, a hacer de nuestros hogares un nuevo Belem o algún otro deseo navideño. Los menos creyentes pero igual de navideños nos invitan con un lenguaje más diluido a vivir estas “fiestas Decembrinas” sacando lo mejor de nuestros corazones, con frases bonitas como “regalar afecto”, “compartir luz y esperanza” y otras frases bonitas ya hechas.

        Yéndonos por el lado católico del asunto creo que todo creyente medianamente honesto reconoce como el núcleo de la Navidad hacerle lugar a Jesús en nuestras vidas así como le ofrecieron el pesebre de Belem en su encarnación. A primera vista es una frase bella que todos nos disponemos a realizar en estas fechas; aún en lo exterior el adorno de nuestros hogares es un signo de esa espera.
     
   El detalle que he notado es que todos lo recibimos, pero no todos lo conservamos en nuestra vida. Me da la impresión de que entre los que lo recibimos habemos dos tipos de anfitriones para Jesús, los que lo reciben de visita y los que lo recibimos de huésped.

Cuando Jesús es Visita: preparamos el hogar, quizá tenemos muchos detalles bellos y generosos con Él y con los demás. Lo mejor de nosotros nos desborda y algunos gestos de caridad nos son mas frecuentes y espontáneos. Sin embargo la alegría nos dura unos días y después nos damos cuenta que “la visita” nos exige tiempo que no teníamos calculado, nos exige parte de nuestro espacio personal que es “sólo nuestro” y que además tiene la osadía de decirles en nuestra propia casa que hacer o que no hacer porque a Él le agrada de un modo u otro.

Cuando “la visita” empieza a agarrar confiancita y a “exigir” solemos decirle amablemente “Señor, fue bonito tenerte de visita unos Días pero tengo algunas cositas que arreglar, nos vemos el próximo”. Así de fácil despedimos al Señor de nuestra vida cuando sentimos que amenazaba con cambiarla.

Cuando Jesús es Huésped: En general la situación es casi toda como en el caso anterior, pero cuando uno nota que “la visita” empieza a tener intenciones de durar más de lo que calculábamos estamos dispuestos a recibirlo es tiempo que Él lo desee aunque sea para siempre. De tal manera que si bien ahora hay que compartirle permanentemente tiempo y espacio personal lo vemos como algo que vale la pena por tenerlo con nosotros. Y también con tal de que no se valla cambiamos de nuestras costumbres lo que sea necesario para que el ahora “huésped” se sienta cómodo a nuestro lado.


Conclusión: todos podemos compartir el “espíritu Navideño” unos días al año, es agradable y nos hace sentir mejores; pero de verdad vivir la navidad no es sólo compartir momentos bellos con Dios y con el prójimo. Vivir verdaderamente la navidad es recibir a Jesús también cuando nos obliga a cambiar de hábitos, cuando hacerlo parte de la vida nos hace compartirle más tiempo; cuando nos hace dejar costumbres (y pecados) que no le agradan. Cuando lo preferimos a él que a los pecados o que a nuestra comodidad. Cuando los días de Navidad cambien en nosotros de manera permanente actitudes de nuestra vida, entonces de verdad hemos recibido a Jesús en nuestros corazones. ¡Feliz Navidad! †

1 de noviembre de 2014

San Martín fugitivo y los gatos delincuentes

     Bueno, yo mismo empezaba a creer que las cosas en la parroquia andaban algo flojas pero el Señor se encargó ya de mandarme algo de material para escribir.

     En día de las ordenaciones diaconales salude a una persona que siempre me recalca que no parezco cura porque poco uso la clerical; pero que pone siempre mis artículos a sus hijos jejeje. A un punto de la plática me pidió que si podía confesar a sus hijos y le dije — ve y busca a los que traen clerical— jajajajaja. Me llevé al chamaco a un rinconcillo desapartado de la avenida reforma y después de confesarlo a él continué con unos veinte más que también necesitaban manos que absolvieran antes que nada jajajajaja.

       Fueron este 28 de octubre las fiestas patronales del Nuevo León, fui a acompañar a la procesión (único cura además del padre francisco que la acompañó jejeje) y la misa que estuvo muy concurrida, hasta fue el obispo. Pero sobre todo fui a saludar a la gente de las comunidades, luego de la misa duré dos horas nomás en la puerta saludando gente, y luego de allí a cada paso alguien que saludar, espero un día poder llegar a lo mismo aquí en esta comunidad. Vi muchas caras muy queridas, son días que de ahora en adelante serán como un tesoro para mí porque ir al valle a visitar casa por casa seria cuento sin fin. En las fiestas es donde puedo ver a todas las personas de la parroquia reunidas y saludarlas.

       La otra cosa divertida es que en las ultimas idas al valle siempre vuelvo cargado, en las últimas tres he regresado con limas, limones, granadas, pan, hierba buena, matas de chile, dátiles y montón de cosas más. Espero algún día traerme también una Apolonia II, para tener otro borrego.

       La Semana pasada fue el retiro de los Eclat, el grupo de jóvenes de la parroquia, son buenos chamacos aunque haría rica a una ferretería si comprara los tornillos que les faltan. Me hacía falta acompañarlos en el retiro para sentir más cerca el grupo, para hacer nacer las ganas de gastarme con ellos; esperemos que me ayuden a que esos deseos crezcan.

       Ayer viernes 31 hicimos una actividad con los arcoíris, (pido a la gente sensible y de moral escrupulosa abandone aquí la lectura jjajaja) Fuimos por las casas a pedir despensa para los pobres, íbamos gritando ¡queremos caridad! La idea original era hacer la actividad en sábado 1, día de todos los santos, pero algunas actividades de los muchachos lo impidieron. Entiendo a los muchachos les gusten los dulces y disfrazarse, por ellos así como hay fiestas cristianas que se paganizan, hay fiestas paganas que cristianizar.

       Fue una buena actividad, juntamos no poca despensa y nos dimos una divertida buena; les había pedido que se vistieran de santos o de super-heroes. Yo por mi parte me pinte la cara de café y con mi sotana y un cíngulo, unas chanclas y escoba en mano me convertí en un flamante san Martín de Porres que de nuevo mendigó caridad por las calles (y dio escobazos a los malos muchachos jajajaja). n yo hubiera imaginado que el disfraz fuera tan adecuado, pedir limosna y dar bendiciones vestido de humilde mulato fue una experiencia única. Tener a mis gatos siguiéndome además le dio el toque especial jajajaja. y el broche de oro cuando nos topamos con una banda de roquerillos ensayando y me pues con mi escoba como guitarra a tocar con ellos (foto incluida). Luego de hacer tocado me dieron una buena cantidad de despensa jajajajajaja.

        Con una de las personas que iba tocamos un tema interesante — padre, le pueden faltar el respeto porque no lo conocen— le contesté, —es el riesgo de salir a la calle, la única manera de que no me lo falten es no salir nuca de la sacristía—, jajajajajaja. Espero repetirlo un día pero sin disfraz jajaja, bueno con el adecuado.

       Por último, hoy fue día de todas las catequistas regañen al padre Álvaro y resulta que el viernes en la noche cada grupo de catecismo montó un altar de muerto en la parroquia con todos su elementes y el nunca ausente (eso creímos) pan de muerto. Resulta que como dice la tradición, el pan desapareció en el trascurso de la noche de todos los altares jajajajajaja. Mis gatos, fieles a la tradición del día de muertos y aprovechando que los muertos ayunaron por ser viernes se devoraron el pan de los altares e invitaron a la pachanga a los gatos de la colonia jajajajaja. Ahora el culpable de todo es el Padre jajajaja, al menos pude limpiar mi fama y la de los gatos con los de cate-kinder a los que pude convencer de que los muertos vinieron por el pan jajajajajaja.


       Dejaré pendiente para la próxima ocasión la historia de la sotana voladora que ya está anunciando su presencia en la colonia hidalgo jajaja. †

24 de octubre de 2014

Des-Catolicadas... ¡¡¡los primeros 100 y los que siguen!!!

¡¡¡Mis primeros 100 artículos!!!

       Estoy feliz jejejeje, con este artículo llego a las 100 publicaciones en mi blog y aprovecho el artículo al mismo tiempo para festejar la ocasión. Quiero agradecer especialmente a los que a pesar de conocerme me leen con gusto y toman en serio la enseñanza a pesar del mono que la escribe jajajaja. Dios y ustedes me empujen para seguir adelante y ente apostolado humilde pero que de vez en cuando resulta útil.

       Para no alargarme (cuando llegue a 200 escribo más) quiero dedicar el artículo 100 a pa petición de una amiga que no sólo ha sido lectora del blog asidua del blog sino que me está reclamando cuando dejo de escribir o me sugiere ideas para el mismo, Alejandrá, con cariño y amistad conmemoro las 100 publicaciones con el artículo que me pediste sobre las “católicadas”…

21 de octubre de 2014

El Carnívoro y el Hortelano

         Sigo en el proceso de estar conociendo a la comunidad y de agarrarle cariño. Lo que Dios no tarda en mandar nunca son los chamacos que se especializan en dar lata y hay que domar con dosis regulares de carrilla y chicotazos, abundan en el grupo de monaguillos y en los grupos juveniles jejejeje. Ya más o menos vamos entrando en contacto con la gente y con la dinámica de los grupos.

        En cuando a hobbies, el Padre Chema dejó un jardín en la casa parroquial que he tratado de mantener. No soy muy hábil en eso de cuidar plantas pero estoy tratando de entrar a ese mundo jajaja, quité de las macetas las plantas que ya estaban secas o marchitas y sembré hortalizas. Empecé hace unos 15 días con unas lechugas, zanahorias y espinacas, todas están brotando ahora falta cuidarlas hasta que maduren. Con la alegría del éxito de las primeras plantas sembré tomates y calabazas y estoy en la espera de que germinen.

17 de octubre de 2014

Repelente multiusos para Espíritus

        En las últimas semanas se me han presentado con más frecuencia de la ordinaria gente que viene a hora y a deshora a pedir agua bendita; la pregunta de rutina (y precaución) del padre suele ser — ¿para que la necesita? — Todas las personas del caso mencionado me han dicho lo mismo (y hasta con el mismo tonito ensayado de novela) —es que están “pasando cosas” en mi casa y me dijeron que echara agua bendita —.

        No es que sea remilgoso o amargado, sino que en las palabras dejamos ver lo que las cosas de verdad significan para nosotros. “Echar agua porque pasan cosas” me diera la impresión de que el agua bendita no pasara de un mero insecticida que vas y agarras de la tienda y lo avientas para espantar cucarachas o cualquier otro bicho; creo que el agua bendita merece un trato y un respeto más digno que el de un mero repelente de “cosas”.

        Metamos algo de doctrina del catecismo antes de continuar: (si son flojos para leer saltar al sig. párrafo)

1.   El Agua Bendita (como sacramental) no confiere la gracia del Espíritu Santo a la manera de un sacramento pero, por la oración de la Iglesia, preparan para recibir la gracia y cooperar con ella. (cat. 1670)