23 de marzo de 2017

¡Ven, Bendito de mi Padre!

Ayer 22 de Marzo falleció en Culiacán mi Párroco de toda la vida, el P. Agustín, con 68 años de sacerdote por delante; no me fue posible asistir a sus funerales, pero quiero rendirle homenaje y honra a su vida y a su gloria con un artículo.  Aunque a decir verdad no me creo capaz de hacerle honor de manera completa.

Si pudiera resumir en una parábola lo que la vida sacerdotal del Padre Agustín representa para mí sería en la parábola de la levadura y la masa: “Jesús les contó otra parábola: «Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: la levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa fermenta.»” (Mt 13,33). Para mí la vida del Padre ha sigo la encarnación de esta parábola; un sacerdote sencillo, “desapercibido”, de “puros sacramentos”. Pero que, en lo oculto, sin ruidos ha hecho fermentar toda la masa.

Para sorpresa de los que vivimos un ministerio sacerdotal lleno de activismo y lleno de proyectos, planes y reuniones, él logró un ministerio fecundo con poco de estas cosas. No lo recuerdo como un sacerdote de reuniones, de agenda, de plan diocesano de pastoral, de muchos grupos parroquiales. Era lo que algunas llamas negativamente “sacramentalista”, sin embargo este “sacramentalista” siempre tenía misas con gente, filas largas en el confesionario y para comulgar; siempre recuerdo que haya habido actividad de grupos juveniles.

Nunca lo vi haciendo grandes actividades de recaudación y sin embargo lo material nunca faltó (de hecho curiosamente lo material faltó hasta que faltó la confesión)  y como cereza del pastel de su tiempo de ministerio en la Parroquia surgimos 3 vocaciones sacerdotales (nos falta uno que seguimos esperando con cariño). Para mí como sacerdote es un gran ejemplo y lección de “buscar primero el reino de Dios” pues sólo le conocí dos grandes actividades pastorales, Sacramentos (sobretodo confesión y Unción) y Oración. Gracias por recordarme que no hace falta reinventar el hilo negro pastoral.

¿Cuál es el primer recuerdo que tengo del Padre Agustín desde que tengo memoria de él en la comunidad de Santa Rosa de Lima? Al Padre siempre sentado media hora antes de misa con la estola puesta y con cola para las confesiones y terminada la misa ponerse la estola para seguir confesando. La Segunda cosa que puedo recordar de él desde niño es que el templo SIEMPRE estaba abierto y siempre salía cunado le tocabas la reja de la casa.

Que cosas puedo recordar y celebrar de él, Un Sacerdote siempre dispuesto a una confesión (de hecho el inicio de mi conversión pasa por una confesión, muy a deshora con él), Un sacerdote siempre disponible para ver enfermos, para salir cunado le tocaban la puerta, que siempre tenía la puerta de la Iglesia abierta, que siempre tenía espacio para una intención más, que nunca las cobraba (y nunca faltaba!). Un Hombre de vida sencilla, sin lujos, sin excesos, con una claridad hermosa para corregirme cuando fue necesario y para enamorarme del ministerio. Su casa la recuerdo como una casa de todos, donde podía entrar una semana después, o 5 años después y ser recibido con el mismo cariño como si me hubiera visto hace media hora.

Le recuerdo muchos consejos, de palabra, como sacerdote (en vida muchos más): “la puntualidad en la misa es una regla de oro, nunca empieces tarde”; respecto a guiar: “el termómetro de una comunidad son las comuniones”; respecto a lo material “nunca andes pidiendo, nunca andes rechazando”; “ten siempre abierto el templo para que si no los puedes atender tú, los atienda el Señor”. Y uno de los que más le agradezco en unas vacaciones de seminario “te sentí frio, no te apagues”.


Me da muchísimo gusto que parta por fin a la casa del Padre, a celebrar el banquete eterno. Sólo pude hallar una foto con usted, donde estamos celebrando misa juntos como sacerdotes, espero un día podamos repetir esa foto en la vida eterna. Le pido que como broto nacido de su vocación interceda por mi alma y por mi comunidad. Me deja un gran recuerdo, un gran ejemplo y unos zapatotes para llenar. Hasta pronto, vaya a disfrutar de la gloria que merece una vida fecunda como la suya y permítame poder algún día alcanzarlo dignamente con un ministerio tan fecundo como el suyo. P. Agustín, ruegue por nosotros. †

18 de marzo de 2017

Seis y contando

Quiero dar gracias a Dios y a todos los que les alegra mi ministerio sacerdotal por estos seis años de ministerio sacerdotal. El quinto aniversario no escribí nada acerca de mi aniversario, creo, como que según la costumbre que ya es habitual en mí, me lo he comido.

Quiero, una y otra y otra y otra vez dar gracias a Dios por todas las grandezas (y caprichos) que me ha concedido a lo largo de mi vida sacerdotal. Súplicas que Dios me ha concedido a manos llenas: le pedí poder vivir intensamente las obras de misericordia y en el apostolado con los migrantes me ha permitido hacerlo a manos llenas, muy por encima de lo que humanamente hubiera jamás imaginado. Dios no ha permitido que se me escape una sola de las catorce, eso sólo basta para estarle profundamente agradecido y en deuda. La segunda (parece rara pero la necesitaba) era convencerme de que existía la maldad profunda en algunos corazones, esa maldad de hueso colorado, rancia y consagrada al enemigo; “desgraciadamente” también esta suplica me la ha concedido, y perfectamente convencido de que existen corazones malvados me siento obligado a luchar por acercar a otros al bien, por convertirme constantemente, me ha hecho consiente de que es Caridad profundad ante todas deshierbar los corazones de lo que puede crecer en veneno profundo. En simple, el convencerme de la seriedad de los malvados me ha hecho tomarme más en serio el sembrar la bondad y la conversión.

Caprichos que le agradezco profundamente: primero, le pedí en una de mis (inusuales) arranques de locura que quería una experiencia  en un campo de refugiados, por ejemplo, en africa; quería vivir de primera mano una de esas “perifecias existenciales” de las que habla el papa. Toma!! Dos meses después empiezan a llegar haitianos a Mexicali y, en la bola por la pastoral de migrantes, me tocó atender a los refugiados. Una experiencia muy hermosa y muy exigente; Dios me permitió usar en estos meses la seriedad que había ahorrado toda la vida jajajajajaja.

El segundo capricho, fue el pedirle tener un ejemplar de una de las biblias más escasas y hermosas que hay en español, una traducción de Juan Strubinger, en general ya se considera aun como simple libro, ejemplar de coleccionista. Meses despues la encontré (mas bien ella me encontró a mi) en nogales, cayo sola en mis manos en un taller de migrantes sin saber que era esa biblia y al leerla sentí que era distinta; para mi sorpresa al ver las primeras páginas descubrí el tesoro que había caído en mis manos. La pedí “regalada” o que le pusieran “precio”, la hermana que me la vendió le puso el precio más caro y hermoso que jamás podré pagar (otro día cuento esa historia). La he apodado, no sin verdad “la biblia más cara del mundo” y el Cobrador de la deuda se ha encargado de que no deje de abonarle. Agradezco a Dios por ese tesoro que ha sido esa biblia para mi vida y con gusto le sigo pagando el precio que me puso la hermana.

El último regalo que Dios me ha hecho este año es el permiso del Cardenal Sarah para celebrar misa “ad orientem” (de espaldas al pueblo). Lo inicié por curiosidad, pero esa misa me enganchó y me enamoró, la celebro todos los martes. Me ha enamorado más de la eucaristía y del misterio sobrenatural de la liturgia; verdaderamente su cadencia inicia de mi indignidad humana y termina en la grandeza divina de Jesús y su Iglesia.

Ayer mi comunidad me festejó, mi mamá me acompañó también, Dios me regaló, como en toda pachanga, pecadores arrepentidos que me pidieron confesión a media fiesta y que con gusto perdoné. Me hizo descubrir que necesitaba pedirle un capricho más que es necesario para seguir construyendo su reino. A su tiempo se los compartiré.


Cuál es el resumen de este año, Dios me ha hecho sentir pequeño, indigno como nunca; pero a la vez me ha hecho sentir lo “en serio” que me toma y eso me llena de gratitud y de temor. Creo que Dios me pedirá que siga tomándome a la ligera muchas cosas y que “ahorre seriedad” porque de verdad habrá “pequeñas” cosas en las que necesitará toda la seriedad de la que sea capaz y si Dios quiere toda la cruz de que sea capaz. Hasta pronto. †

1 de marzo de 2017

¡Hay que Bautizar a la Muerte!


¡Lo digo en verdad! Necesitamos bautizar de nuevo a La muerte que anda un poco desubicada y se le olvidó su lugar en el mundo y en la Iglesia. Hace tiempo la Muerte Corporal era también fiel y devota feligrés de la Iglesia católica, tan devota que San Francisco de Asís mismo la alaba. La Muerte, tenía un lugar propio en la vida de la iglesia para ella que le daba todo el valor y respeto que merecía. ¿Cuál era ese lugar privilegiado de la Muerte? A los pies de Cristo Resucitado, derrotada y con sus alas y guadaña rotas por tierra.

Pero llegamos la generación de creyentes de Juguetito, “made in china” que a la primera nos rompemos, que todo nos asusta y nos puede, que sólo nos gusta lo bonito y dulzón y nos incomoda lo feo. Y algún innovador entre la bola (seguramente de cura para arriba) pensó: “se ve muy bonito Jesús resucitado, pero ese esqueleto de abajo lo hace ver muy feo, hay que quitárselo”.




Y tanto miedo nos dio pensar en la muerte que sin darnos cuenta terminamos por no pensar nunca en la resurrección. Quitamos a la muerte para que no “estorbara” la resurrección de cristo; pero ¡oh sorpresa!, resulta que había resurrección precisamente porque hay muerte y negarle a la muerte, su privilegio de estar a los pies de Cristo terminó por negar para los que morimos nuestro privilegio de estar con el que Resucitó.
   
 Y ahora la muerte, corrida de la Iglesia católica, anda loca y desubicada y como no la dejamos estar a los pies de Cristo anda de metiche en todos los periódicos y en todas las colonias y en todas las familias. Y como no la dejamos ser católica e hincarse delante de Dios ahora, hasta ella, como todo orgulloso, ha fundado su propia religión y se autoproclama “Santa” y cuando antes llevó a los hombres a los pies de Cristo ahora los lleva a los pies del Demonio.

Otro, antiguo miembro de la Iglesia es “la Carne”, también con un lugar privilegiado que le arrebatamos. Si han visto crucifijos antiguos estos solían tener al pie de la cruz un cráneo; que al igual que la muerte a los pies de Cristo nos “incomodó” y terminamos por correrlo de la Iglesia.

¿Qué era ese Cráneo a pie del crucificado? Era el cráneo de adán, raíz de la salvación, semilla del árbol de la cruz. Pues la necesidad de ser salvados por Jesús era precisamente por ser sus hijos, por compartir su carne y sus huesos y su pecado. También Jesús compartió como hijo de adán nuestra carne, enferma por la herida original y podíamos ser salvados por él precisamente porque teníamos la misma “Carne”, todos teníamos como raíz el mismo hombre, adán, y como hijos de él todos nos parecíamos en lo mismo, morirnos.

Pero nos dio miedo pensar que somos de “carne”, nos ofendió “nacer con pecado” y corrimos a Adán de la Iglesia con todo y su “Carne”, con su Cráneo y todo recordatorio de que somos “pecadores”. E Igual que la Muerte, la carne anda loca y desubicada y en ver de estar donde debería, al pie de la Cruz, anda por todos lados en las pachangas y en los corridos; la tratamos bastante bien pues la perfumamos, la vestimos de marca, la llevamos a Restaurantes y de Antro y al Casino y le regalamos condones y píldoras del día siguiente; y la dejamos que un día sea hombre y otro día mujer y otro las dos cosas para que no se peleen, pues como es diosa y reina “es su derecho”.

Y terminamos por tratar tan bien a la “carne” que hasta se Cree diosa y se volvió incapaz de ofrecer nada a Jesús pero si capaz de pedirle todo como su sirviente. Y por eso sus devotos no la llevan su propia “carne” ya a la Iglesia a dar gloria a Dios, pero si le piden a “Jesús el sirviente” todo lo necesario para que “Doña Carne” viva glorificada. Y el creyente sin la “Carne” raíz de la salvación, jamás podrá ver el “Fruto” de la vida eterna.

Volviendo al inicio ¡Hay que Bautizar la Carne y la Muerte!: Bauticen su carne y que pase de diosa que todo merece a sirvienta que también tiene que dar a su Señor, que pase de “Fruto para gozar” a raíz del  “Fruto que no se Pudre”. Bauticen a su propia muerte corporal y tráigala de regreso a la Iglesia para que viéndola siempre en el lugar que merece, después lleve nuestros ojos hacia “Aquel que la ha Derrotado”. †

17 de agosto de 2016

Los Placeres de ser una Rata de Parroquia

Ya regresé hace unos días de mis vacaciones, muy disfrutadas por cierto; y uno de los grandes placeres de salir de vacaciones es que como a eso de las 3 semanas uno ya empieza a extrañar su parroquia y empieza a hacerle falta. Regresar a mi comunidad me genera dos placeres que creo que son bastante interesantes de mencionar; pues si quieren hacer que un sacerdote sea feliz en su parroquia (donde ustedes salen ganando) los considero necesarios.

El primer placer es el placer del Fodongo. Es como cuando llegas a tu casa y te pones en fachas con tus chanclas o descalzo y con la ropa cómoda que hace saber que ese día ya nada te hace salir de casa. Regresas a la parroquia me hace sentir esa comodidad, que nada tiene que ver con pereza. La comodidad de estar con tu comunidad de misa diaria y predicarle a corazones de sobra conocidos, la comodidad de celebrar a “tu” ritmo, con los objetos litúrgicos que te son cotidianos y queridos. Ese placer que de que estás en tu casa, no en tu “lugar de apostolado” y estas con tu familia, con tus hijos, con son meros “feligreses”.

El segundo placer es el placer del Guerrero. Es como el de un capitán que se siente seguro de una victoria porque sabe la fuerza que posee en sus soldados. En mis vacaciones siempre te toca atender una que otra eventualidad, ayudar a algún amigo con misas, ver a algún enfermo que se cruzó en mi camino, o alguna caridad en la calle. Sin embargo, en vacaciones siempre me siento “corto” o limitado en cuanto a hacer caridad o apostolado, porque siento que sólo soy “yo”. Como un capitán sin ejército, es menos capaz que con él en la guerra, fuera de mi parroquia me siento menos capaz de todo porque me faltan mis “soldados”.

En Mexicali, en mi parroquia me siento completo porque ante muchas situaciones se quién me puede ayudar, se quién tiene la capacidad para ayudarme en un servicio u otro; se cómo brincarme a los guardias del hospital cuando andan de malas y no me dejan ver enfermos (no sigan mi ejemplo jajajaja), se con que albergue contar si hayo un sin techo o a que dispensario médico ir si hallo un maltrecho; Sé que jóvenes están siempre disponibles si quiero llevar comida o ropa a necesitados. Esa “comodidad” o “seguridad” que separa al que pelea a mano limpia y solo, del que lucha con SUS ARMAS y con sus HERMANOS DE ARMAS es el placer del guerrero.

Estos son los dos placeres siento siempre que regreso a mi parroquia, lo sentí en el Valle y me da muchísimo gusto sentirlo también ya en la Sagrada Familia. Y si quieren hacer feliz a un sacerdote en su comunidad hagan que sienta esos dos placeres y no habrá manera de que vivan en una Parroquia infeliz. Hasta pronto. †

13 de julio de 2016

Carta abierta al P. Jimmy (2da Parte)

         Padre Jimmy, además de lo que te comenté en la primera parte sobre el ministerio sacerdotal tuyo, de los que estamos en el ministerio y los otros hermanos que lo han dejado, el hecho de fundar una iglesia propia merece su propio tema.

¿Cuál es mi impresión sobre TÚ iglesia “católica” divergente? (tratando de ignorar con todas mis fuerzas la idea de que te hayas fusilado el nombre de algún libro de moda; y que no llegue después de ti otro tratando de fundar la “Iglesia católica insurgente” y luego otro con una “iglesia católica leal”)

    La plasmo con una ejemplo que como sacerdote entenderás perfectamente: Notarás en las misas que durante tu ministerio celebraste, que por más vacío que estuviera el templo había gente que siempre estaba en la puerta o recargada en la pared del fondo o viendo la misa desde fuera y que por más que uno dijera hay lugares libres no se movían de la entrada, no se acercaban a tomar asientos disponibles.

Imaginemos que en mi intención de hacer que esa gente se sienta incluida en la celebración tumbo la pared y alargo el templo otros 20 metros para atrás; ¿Esa gente tomará asiento en las nuevas bancas puestas para ellos donde antes había muro? Para nada, con sorpresa tuya esa gente estará recargada en la nueva pared o viendo la misa desde lo que quedó de patio. No dándome por vencido vuelvo a tumbar la pared y la echo otros 50 metros para atrás, ¡oh sorpresa!, los feligreses seguirán en la última nueva fila o en la última nueva pared o en donde haya quedado patio.

Hermano, la gente que vive la fe desde la última banca, es decir, sin compromiso o sin estar verdaderamente convencido, se sentará siempre en la última banca mida el templo 20 metros o 2km de largo; los que cumplen los mandamientos al mínimo o los ven como un obstáculo para vivir la fe los vivirán al mínimo por más exigentes o relajados que lo hagamos; por más cosas que permitas (uniones homosexuales, curas casados, y no sé si algún día vayas a permitir también polígamos, caníbales, zoófilos, etc.), esa gente seguirá en la última banca o viendo desde fuera. La única manera de que se sientan llamados a la Iglesia católica es la de siempre: CONVERSIÓN DE LOS PECADOS, no eliminarlos de la lista.

La última cosilla rápida de ésta idea: No eres original en tu intención, todas las iglesias separadas del norte de Europa hace años que se “abrieron” a todas estas cosas y hoy por hoy todas esas iglesias están en peligro de desaparecer, pues nadie se declara creyente en sus países. Y es por algo muy simple “Si la sal pierde su sabor, ¿Para qué sirve?” (Mt. 5,13); Si la iglesia sabe a mundana, ¿Para qué sirve? Y eso estás construyendo.

Jimmy, El camino que has elegido es contradictorio, me separo de los obispos pero sigo siendo católico, no es verdad aunque lo afirmes mil veces es falso, la prensa te lo aplaudirá no porque sea verdad sino porque les aseguras el negocio. Recuerda se dice que hay noticia, no necesariamente verdad, cuando “hombre muerde a perro” y en nuestros tiempos pareciera también cuando “Iglesia muerde Iglesia”, no te dejes cegar por la fama del momento.

Hermano, ya has dejado el ministerio como sacerdote, pero no renuncies a una vida como miembro de la Iglesia, aunque sea como laico, como esposo y como buen padre de familia, ese camino, aunque nos duela, puede llevarte algún día a la santidad y a la vida eterna.

Con la esperanza de algún día consagrar juntos el pan y el vino. Padre Álvaro Salvador Gutiérrez Félix (HombreLoco)

P.d.: Agradezco a mis hermanos sacerdotes que han dejado el ministerio el valor y amor a la iglesia plasmado en los comentarios que hicieron en redes sociales.

12 de julio de 2016

Carta abierta al Padre Jimmy (1ra Parte)

        Hermano, te escribo como la tristeza de quien ve a alguien que quiere y aprecia mucho tomar un camino equivocado. Te escribo también como amigo, como hermano en el sacerdocio y como sacerdotes salidos de la misma parroquia. Muchos te han dado razones canónicas, bíblicas y teológicas de que lo que haces está mal, no te las daré, no porque crea que no son verdaderas, sino porque las conoces y creo que tu decisión no está movida por ellas.

En segundo lugar hago la carta abierta porque tú has hecho esto de la manera más ruidosa posible y estas arrastrando contigo muchas ovejas frágiles que buscan el carisma del individuo antes que la verdad del evangelio; y el carisma y grandes dones que posees y en su momento acercaron mucha gente a Dios, ahora las alejará de él.

1ra Parte.

         Además de lo arriba escrito como amigo y como alguien que ama a la Iglesia que estás hiriendo quería pedirte también un favor; si tú no has podido con el sacerdocio ni con el celibato y en la obediencia a iglesia en su parte jerárquica. No hables como si fuera algo imposible o falso porque tú no has sido capaz.

        Muchos Sacerdotes que ahora adornan el santoral (y otros que adornan el cielo) fueron capaces de vivir el celibato en plenitud, muchos que aspiramos a santos y mucho tenemos aun de pecadores estamos convencidos de la belleza y necesidad del celibato para vivir plenamente el sacerdocio. Muchos estamos esforzándonos por vivirlo con alegría.

        No me atrevería a sacar conclusiones en esa parte sobre tu decisión, quizá nunca estuviste convencido e igual seguiste, quizá lo viviste convencido al principio pero te has tropezado, quizá ya de tiempo habías faltado a ella y se cumplió el refrán “vive como predicas o predicaras como vives”. No se pueden ser demasiadas cosas que te han llevado a esto; pero no ningunees la convicción de los que creemos en el celibato.

        No manches ni hagas leña del dolor de nuestros hermanos que dejaron el ministerio antes de ti y que aún en su pecado o en su desanimo fueron lo suficientemente honestos para saber que “no se puede servir a dos amos” (Mt. 6, 24) y que no se puede hacer una Iglesia ni un Dios a la medida del hombre.

        Por otro lado, dices que “ningún obispo va aceptar tus propuestas”, Claro que no van a aceptar algo que Jesús rechazaría, acuérdate como le fue a pedro cuando anduvo de propositivo con Jesús quitando las partes difíciles y dolorosas del evangelio. A pedro le dio la autoridad de atar y desatar, le dio las llaves del reino y ahora resulta que tú tienes duplicado de una llave que ni los obispos tienen.

        La dificultad de la obediencia no es secreto ni novedad, las decisiones dolorosas de la autoridad tampoco, allí está de ejemplo el Padre Pio. Recuerda que el espíritu santo va guiando precisamente allí y hace notar su plan y su sabiduría aun cuando pareciera que la Jerarquía es injusta.

        Te comparto de manera simple parte de mi historia que conoces bien, tú sabes las circunstancias en las que dejé el seminario de Culiacán, fueron dolorosas y difíciles de comprender para mí en su momento. Con los años las he ido entendiendo y hoy doy gracias a Dios por toda esa prueba dolorosa que pase, le doy gracias aun de las injusticias y mentiras, porque sin ese camino no me hubiera llevado a donde me hallo hoy.

        Vuelve sobre tus pasos, halla aquello que te fue haciendo desviarte y se lo suficientemente honesto y valiente para reconocer que si has pecado para la Iglesia has pecado para Dios. Me animo a decir que “convencerte” no es cosa de argumentos teológicos, canónicos, bíblicos.

Es algo muy humano; en algún momento te convenciste de que los que los mandamientos que TU no eras capaz de vivir, no pueden ser vividos por nadie y por lo tanto tampoco pueden ser queridos por Dios, ni aunque vengan en la Biblia. En algún momento como dijera un filósofo te volviste “la medida de todas las cosas” o como dijera una serpiente “te hiciste como Dios”

Me dueles como amigo, me dueles como sacerdote, pero me duele más Nuestra Esposa a la que estas lastimando.

Con esperanza de que un día vuelvas a tu esposa, P. Álvaro Salvador Gutiérrez Félix (hombreLoco)


p.d. por su extensión hice la carta en dos partes, a la brevedad publicare la segunda parte.

8 de julio de 2016

Faith in Technicolor

       Los que están viejos como un servidor recordaran las películas de los años 70 que decían esa frase “in technicolor” como signo de que el cine se modernizaba y se renovaba saltando del blanco y negro al cine a color. El cambio de look de mi blog y el título hacen referencia a lo mismo, creo que es tiempo de que de un salto al technicolor y darle colorido nuevo a la fe que vivo.

       El silencio de estos meses ha sido un tipo de crisálida, he estado dos años bastante “Silencioso” en mi nueva comunidad, la sagrada familia en la colonia hidalgo; reordenando piezas  interiores, reajustando sueños en los ideales de siempre. De la Hidalgo puedo decir que en algún momento de esos que no sabes cuando sucedieron empecé a sentirme “barrio” jajajajaja, hasta he asaltado feligreses (pero esa historia la dejaré para luego). Puedo decir por ahora solamente que siento un gran cariño por mi comunidad y que tengo muchas esperanzas puestas en ella.

       La otra cosa que comentar por ahora es que ando en mis vacaciones en Culiacán, el año pasado no pude disfrutarlo mucho y este año espero dedicarle a mi ciudad el tiempo que merece (amistades incluidas). Además (pido sus oraciones) deseo que sea un viaje a mis raíces, ir al rancho de mi familia, a la calle donde vivía, recorrer las rutas de siempre en camión y redescubrir en las calles a un Dios que me enamoró en las calles y en las paradas de camiones, hallar de nuevo en lo cotidiano a un dios que me enamoró en aventuras cotidianas. La foto es del jardín de una casa donde pasé mucho tiempo en mi infancia y que me llena de mucha alegría cuando lo visito. La otra de algo único de Culiacán, sus atardeceres que siempre te están recordando que Dios nunca hace las cosas bellas repetidas.


       Pidan para que esta peregrinación hacia mi historia de fe que emprenderé llegue a buen término y regrese a Mexicali más Álvaro, mas Culichi (agárrense jajaja), mas creyente y más sacerdote. Hasta pronto.†