Hermano, te escribo como la tristeza de
quien ve a alguien que quiere y aprecia mucho tomar un camino equivocado. Te escribo
también como amigo, como hermano en el sacerdocio y como sacerdotes salidos de
la misma parroquia. Muchos te han dado razones canónicas, bíblicas y teológicas
de que lo que haces está mal, no te las daré, no porque crea que no son
verdaderas, sino porque las conoces y creo que tu decisión no está movida por
ellas.
En segundo lugar hago la carta abierta
porque tú has hecho esto de la manera más ruidosa posible y estas arrastrando
contigo muchas ovejas frágiles que buscan el carisma del individuo antes que la
verdad del evangelio; y el carisma y grandes dones que posees y en su momento
acercaron mucha gente a Dios, ahora las alejará de él.
Además de lo arriba escrito como amigo
y como alguien que ama a la Iglesia que estás hiriendo quería pedirte también un
favor; si tú no has podido con el sacerdocio ni con el celibato y en la obediencia
a iglesia en su parte jerárquica. No hables como si fuera algo imposible o
falso porque tú no has sido capaz.
Muchos Sacerdotes que ahora adornan el
santoral (y otros que adornan el cielo) fueron capaces de vivir el celibato en
plenitud, muchos que aspiramos a santos y mucho tenemos aun de pecadores
estamos convencidos de la belleza y necesidad del celibato para vivir
plenamente el sacerdocio. Muchos estamos esforzándonos por vivirlo con alegría.
No me atrevería a sacar conclusiones en
esa parte sobre tu decisión, quizá nunca estuviste convencido e igual seguiste,
quizá lo viviste convencido al principio pero te has tropezado, quizá ya de
tiempo habías faltado a ella y se cumplió el refrán “vive como predicas o
predicaras como vives”. No se pueden ser demasiadas cosas que te han llevado a
esto; pero no ningunees la convicción de los que creemos en el celibato.
No manches ni hagas leña del dolor de
nuestros hermanos que dejaron el ministerio antes de ti y que aún en su pecado
o en su desanimo fueron lo
suficientemente honestos para saber que “no se puede servir a dos amos” (Mt. 6,
24) y que no se puede hacer una Iglesia ni un Dios a la medida del hombre.
Por otro lado, dices que “ningún obispo
va aceptar tus propuestas”, Claro que no van a aceptar algo que Jesús
rechazaría, acuérdate como le fue a pedro cuando anduvo de propositivo con
Jesús quitando las partes difíciles y dolorosas del evangelio. A pedro le dio la autoridad de atar y
desatar, le dio las llaves del reino y ahora resulta que tú tienes duplicado de
una llave que ni los obispos tienen.
La dificultad de la obediencia no es secreto
ni novedad, las decisiones dolorosas de la autoridad tampoco, allí está de
ejemplo el Padre Pio. Recuerda que el espíritu santo va guiando precisamente
allí y hace notar su plan y su sabiduría aun cuando pareciera que la Jerarquía
es injusta.
Te comparto de manera simple parte de mi
historia que conoces bien, tú sabes las circunstancias en las que dejé el
seminario de Culiacán, fueron dolorosas y difíciles de comprender para mí en su
momento. Con los años las he ido entendiendo y hoy doy gracias a Dios por toda
esa prueba dolorosa que pase, le doy gracias aun de las injusticias y mentiras,
porque sin ese camino no me hubiera llevado a donde me hallo hoy.
Es algo muy humano; en algún momento te convenciste de que los
que los mandamientos que TU no eras capaz de vivir, no pueden ser vividos por
nadie y por lo tanto tampoco pueden ser queridos por Dios, ni aunque vengan
en la Biblia. En algún momento como
dijera un filósofo te volviste “la medida de todas las cosas” o como dijera
una serpiente “te hiciste como Dios”
Me
dueles como amigo, me dueles como sacerdote, pero me duele más Nuestra Esposa a
la que estas lastimando.
Con esperanza de que un día vuelvas a
tu esposa, P. Álvaro Salvador Gutiérrez Félix (hombreLoco)
p.d.
por su extensión hice la carta en dos partes, a la brevedad publicare la
segunda parte.







