Hace unos días tuvimos la desgracia de sufrir un sacrilegio en la más pequeña de nuestras capillas, la capilla del sagrado corazón de Jesús en el ej. Morelia. Siempre es doloroso y lamentable que gente sin Dios atente contra lo más sagrado de la fe de la Iglesia, no importa si fue por ignorancia o por maldad pura.
Como nada de esto tuvo cobertura por medio de comunicación alguna y sigue siendo mas digno de difundir en el periódico el último malandrín con droga o desmantelando un carro, lo difundo yo y espero me ayuden a compartirlo
He podido comprobar la frase “donde abundó el pecado sobreabundó la gracia” (Rm. 5, 20). La respuesta de la comunidad y del obispo no pudo haber sido más grandiosa, me atrevo a decir que es uno de los días más gloriosos y bellos que he podido vivir como sacerdote. Las palabras están de más, ustedes mismos vean las fotos y recuerden: este es el verdadero poder de la Iglesia, no el de las armas y la violencia, sino el del amor y el perdón.
Cuando llamamos al obispo, inmediatamente nos dijo: —quiero ir personalmente a celebrar la misa en desagravio, inviten a todas sus comunidades—, esto fue un viernes en la noche. Para el domingo organizamos e invitamos a las comunidades, perdóname señor si dudé y gracias por hacerme ver la fe de mi pueblo. La respuesta de la gente ha sido hermosa.





